LA
VIDA EN CASA
Muchísimas veces me decía a mí mismo que ya no
aguantaba la escuela, que quería regresar a mi casa, decía: “Esta bien pesada
la semana” cuando apenas era lunes, el miércoles ya estaba hasta la madre.
Un 20 de Marzo regrese a mi casa, era el
comienzo de la grandiosa cuarentena, yo no me sentía bien conmigo mismo en esas
fechas y pensé que ese tiempo me podría ayudar, llevo más de un mes en “casa”.
Lo escribo entre comillas porque nosotros a diferencia de la urbe podemos salir
por lo menos a la tienda o a ver a un amigo o a un familiar.
La escuela en línea nunca a poder compararse
con las clases presenciales en la escuela estas con tus amigos, con los maestros,
son 6 horas al día en los que estaba con mis amigos, a los que extraño. Extraño
llegar y platicar con Jorge, Gustavo, Denisse, Yasmin.
Jugar baraja con la bola de delincuentes del salón
o simplemente estar sentado en mi lugar a ver qué pasaba para distraerme. Son cosas
que en el momento uno no valora.
En ocasiones me llegue a cansar en las lecturas
de las clases al grado de quedarme casi dormido, pero ahora la ganas de querer
estar sentado en el salón son muchas, me estoy perdiendo el último semestre de
bachiller y eso no me agrada para nada.
Quizás nos hacía falta esto para aprender a
valorar las personas que nos rodean y todo el esfuerzo que hacen los maestros
para que nosotros podamos entender un tema de cualquier materia, porque ahora
nos tenemos que partir la cabeza por temas que no se nos hacen nada fácil, el estrés
no solo afecta a los alumnos en esta ocasión sino también a los maestros.
También me di cuenta de que para sobrevivir a
la cuarentena no solo se necesita víveres y papel higiénico como dicen los
memes. Estamos ya en el año 2020, somos una generación que convive con la tecnología
todos los días, pero no contamos con un internet estable para poder subir
archivos y nosotros nos quejamos por eso sin pensar que en otros lugares no
tienen internet, un celular, computadora o por lo menos señal.
#ElInternetNoMeAyudaComoUsted
